domingo, 23 de octubre de 2011

El virus de la actitud (completo).
Recomendaciones
1.- La única forma de salir ganando en una discusión es evitándola. ¿Por qué demostrar a un hombre que se equivoca? ¿Has de agradarle con eso? ¿Por qué no dejarle que salve su dignidad? No te pidió una opinión. No le hacía falta. ¿Por qué discutir con él? Hay que evitar siempre el ángulo agudo. Sólo hay un modo de sacar la mejor parte de una discusión: evitarla. "Si discute usted, y pelea y contradice, puede lograr a veces un triunfo; pero será un triunfo vacío, porque jamás obtendrá la buena voluntad del contrincante" dijo Benjamin Franklin. Piense, pues, en esto ¿Qué prefiere tener: una victoria académica, teatral, o la buena voluntad de un hombre? Muy pocas veces obtendrá las dos cosas. "El odio nunca es vencido por el odio sino por el amor" y un malentendido no termina nunca gracias a una discusión sino gracias al tacto, la diplomacia, la conciliación, y un sincero deseo de aprecia el punto de vista de los demás.
Muchas veces en la escuela se nos enseña a que argumentar es bueno y que con ello podemos convencer a otra u otras personas que somos nosotros quienes estamos en lo correcto, pero en realidad si esta apersona simplemente no quiere, no tienen ningún caso perder nuestro tiempo y además de que si le damos demasiada importancia podríamos terminar frustrados, por lo que lo mejor que podemos hacer es sobre llevar la situación
2.- "No debe perder tiempo en discusiones personales la persona que está resuelta a ser lo más que pueda, y menos todavía debe exponerse a las consecuencias, incluso a la ruina de su carácter y la pérdida de su serenidad.
Ceder en las cosas grandes sobre las cuales no puedes exhibir más que derechos iguales; y ceder en las más pequeñas aunque te sean claramente propias. Decía Abraham Lincoln: “Mejor es dar paso a un perro, que ser mordido por él al disputarle ese derecho. Ni aun matando al perro se curaría de la mordedura"
Considero que este punto se refiere a las veces que llegamos a considerar a la otra persona como loca, pero no nos percatamos que estamos tomando la misma actitud, por lo que nosotros terminaríamos siendo los locos más locos; referente a lo de la mordida del perro, es cuando nosotros sabemos por lógica que tenemos la razón, pero por alguna extraña razón las demás persona no lo ven así y si nosotros nos ponemos en una actitud pesada, seremos nosotros quienes terminaremos perdiendo y creándole a las personas una imagen que no será la correcta.


3.- Para impedir que un desacuerdo se transforme en una discusión: Acepte el desacuerdo (Cuando dos socios siempre están de acuerdo, uno de ellos no es necesario.); quizás este desacuerdo es su oportunidad de corregirse antes de cometer un grave error. Desconfíe de su primera impresión instintiva. Controle su carácter. Primero escuche, déle a su oponente la oportunidad de hablar, déjelo terminar. Busque las áreas de acuerdo y expóngalas antes los demás para que las acepten o rechacen.
Escuchar es una de las habilidades más virtuosas que puede tener el ser humano, ya que muchas veces este es el punto por el que los demás se crean una imagen de nosotros como de confianza. También este punto nos muestra cómo es que los que es aparentemente positivo es lo más adecuado, como lo explica con los acuerdos en común; al final debemos pensar que queremos ser indispensables para los proyectos en los que estemos involucrados.

4.- Sea honesto; busque los puntos donde puede admitir su error, y hágalo, discúlpese por sus errores, eso desarmará a sus oponentes y reducirá la actitud defensiva. Prometa pensar y analizar con cuidado las ideas de sus oponentes; y hágalo en serio, sus oponentes pueden tener razón.
Agradezca sinceramente a sus oponentes por su interés. Posponga la acción de modo que ambos bandos tengan tiempo de repensar el problema (sugiera otra reunión). Cuando dos personas gritan, no hay comunicación, sólo ruido y malas vibraciones.
Las personas nos dejamos cegar la mayoría del tiempo por la idea de que nuestras ideas son las correctas y las demás personas deben aceptarlas, cuando esto en realidad no es así; porque todos pensamos y actuamos diferente; por esta razón es que tenemos cada uno de nosotros para poder razonar y analizar es un punto clave para saber entender, ceder y aceptar que la otra persona tienen razón.
5.- Demuestre respeto por las opiniones ajenas. Jamás diga a una persona que está equivocada. No empiece nunca anunciando: Le voy a demostrar tal y tal cosa. Hace que quien lo escucha quiera librar batalla con usted, antes de que empiece a hablar. Si va usted a demostrar algo, que no lo sepa nadie. Hágalo sutilmente, con tal destreza que nadie piense que lo está haciendo.
Si alguien hace una afirmación que a juicio de usted está errada -sí, aun cuando usted sepa que está errada- es mucho mejor empezar diciendo: Bien, escuche. Yo pienso de otro modo, pero quizá me equivoque. "Ponte rápidamente de acuerdo con tu adversario" No hay que discutir con el cliente o con el cónyuge o con el adversario. No le diga que se equivoca, no lo haga enojar; utilice un poco de tacto, de diplomacia.
Como personas no nos gusta escuchar cuando otra persona nos dice que ella es la que tienen la razón, aunque puede que la tenga o no, pero nos molesta por el simple hecho de que con esa actitud lo único que quiere demostrar es que de alguna forma es mejor perceptor o poseedor de habilidades que nosotros y como a nadie nos gusta que nos haga sentir menos, reaccionamos de una forma agresiva, así que es normal que nuestro adversario tome esa actitud y nosotros no hagamos un esfuerzo por entender que fue lo que paso. Debemos, más que nada, aprender a llevar con sutilice las situaciones en las que queremos demostrar nuestras razones y habilidades.
6.- Si usted está equivocado, admítalo rápida y enfáticamente. Si sabemos que de todas maneras se va a demostrar nuestro error, ¿no es mucho mejor ganar la delantera y reconocerlo por nuestra cuenta? ¿No es mucho más fácil escuchar la crítica de nuestros labios que la censura de labios ajenos?
Diga usted de sí mismo todas las cosas negativas que sabe está pensando la otra persona, o quiere decir, o se propone decir, y dígalas antes de que él haya tenido una oportunidad de formularlas, y le quitará la razón de hablar. Cuando tenemos razón, tratemos pues de atraer, suavemente y con tacto, a los demás a nuestra manera de pensar; y cuando nos equivocamos -muy a menudo, por cierto, a poco que seamos honestos con nosotros mismos- admitamos rápidamente y con entusiasmo el error. "Peleando no se consigue jamás lo suficiente, pero cediendo se consigue más de lo que se espera".


Creo que peleando con otras personas nunca lograremos a que accedan a decir que nosotros tenemos la razón, por el simple hecho de que vivimos en un mundo lleno de personas orgullosas, aunque también nosotros debemos saber que no siempre tendremos la razón, por lo tanto debemos de desarrollar una capacidad que nos permita reaccionar con más eficacia ante situaciones incomodas.
7.- Empiece en forma amigable. Si vienes hacia mí con los puños cerrados -dijo Woodrow Wilson- creo poder prometerte que los míos se apretarán más rápido que los tuyos, pero si vienes a mí y me dices: "Sentémonos y conversemos y, si estamos en desacuerdo, comprendemos por qué estamos en desacuerdo, y precisamente en qué lo estamos", llegaremos a advertir que al fin y al cabo no nos hallamos tan lejos uno de otro, que los puntos en que diferimos son pocos y los puntos en que convenimos son muchos, y que si tenemos la paciencia y la franqueza y el deseo necesario para ponernos de acuerdo a ello llegaremos." Es como el juicio que dice: "Una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel".
También podría relacionarlo con la ley de los signos, negativos y negativos se repelen al igual que los positivos, por lo que jamás podrán converger o llegar a un acuerdo, sin embargo cuando se llega a congeniar algo como positivo y negativo se llega a un mejor solución.
8.- Consiga que la otra persona diga "Sí, sí", inmediatamente. Cuando hable con alguien, no empiece discutiendo las cosas en que hay divergencia entre los dos. Empiece destacando -y siga destacando- las cosas en que están de acuerdo. Siga acentuando -si es posible- que los dos tienden al mismo fin y que la única diferencia es de método y no de propósito.
Considero que con este método lo que se quiere es que la otra persona no llegue a percibir o a irritarse dándose cuenta de que no estamos de acuerdo del todo con él, es por esto que se toma el método de resaltar en los puntos en los que se está de acuerdo.
9.- Cuando una persona ha dicho No todo el orgullo que hay en su personalidad exige que sea consecuente consigo misma. El orador hábil obtiene "desde el principio una serie de Seis", como respuesta. Discutir no da beneficios, es mucho más provechoso e interesante mirar las cosas desde el punto de vista del interlocutor y hacerle decir "sí, sí" desde un principio. Método socrático: obtener una respuesta de "sí, sí". Hacía preguntas con las cuales tenía que convenir su interlocutor. Seguía ganando una afirmación tras otra, hasta que tenía una cantidad de "seis" a su favor. Seguía preguntando, hasta que por fin, casi sin darse cuenta, su adversario se veía llegando a una conclusión que pocos minutos antes habría rechazado enérgicamente. Quien pisa con suavidad va lejos.
Debemos ser persuasivos e intuitivos cuando se trata de hacer que otros piensan a la manera en al nosotros queremos o al menos la que nos convenga más.
10.- Permita que la otra persona sea quien hable más. Casi todos nosotros, cuando tratamos de atraer a los demás a nuestro modo de pensar, hablamos demasiado, lo cual es un error. Dejemos que hable la otra persona. Si estamos en desacuerdo con ella, podemos vernos tentados a interrumpirla. Pero no lo hagamos. Es peligroso. No nos prestará atención mientras tenga todavía una cantidad de ideas propias que reclaman expresión. La verdad es que hasta nuestros amigos prefieren hablarnos de sus hazañas antes que escucharnos hablar de las nuestras. En conclusión: "Si quieres tener enemigos, supera a tus amigos; si quieres tener amigos, deja que tus amigos te superen".
Debemos aprender a saber cuándo intervenir y cuando no; esto nos ayudara a una formación personal muy interesante, ya que la mayoría de las veces en nuestra vida cotidiana vemos muy a menudo como es que hay personas que quieren hablar al mismo tiempo y no llegan a nada, pero por ende hay uno a las persona hicieron caso; así que debemos aprender a ser prudentes y saber cuándo llegar a un punto que sea nuestro favor.
11.- Permita que la otra persona sienta que la idea es de ella. Trate honradamente de ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona. ¿No sería más sagaz hacer sugestiones y dejar que los demás lleguen por sí solos a la conclusión? Al hombre hay que enseñarle como si no se le enseñara y proponerle lo desconocido como olvidado. Dejar que la otra persona sienta que la idea es suya. "La razón por la cual los ríos y los mares reciben el homenaje de cien torrentes de la montaña es que se mantiene por debajo de ellos. El sabio que desea estar por encima de los hombres se coloca debajo de ellos; el que quiere estar delante de ellos se coloca detrás" manifestaba Lao Tsé.
Puede que aunque nosotros y atengamos una idea de la razón tengamos que ceder ante otras personas orgullosas y hacer que ellas solas leguen a una conclusión; algún ejemplo podría ser que nos hagamos los desentendido y formular preguntas lógicas para que la otra persona nos responda referente a su lógica y puede que al final llegue a nuestra conclusión que teníamos en un principio.
12.- Recuerde que la otra persona puede estar equivocada por completo. Pero ella no lo cree. No la censure. ¿Qué pensaría, cómo reaccionaría yo si estuviera en su lugar? Al interesarnos en las causas es menos probable que nos disgusten los efectos. El buen éxito en el trato con los demás depende de que se capte con simpatía el punto de vista de la otra persona. "Se coopera eficazmente en la conversación cuando uno muestra que considera las ideas y sentimientos de la otra persona tan importantes como los propios. El modo de alentar al interlocutor a tener la mente abierta a nuestras ideas, es iniciar la conversación dándole claras indicaciones sobre nuestras intenciones, dirigiendo lo que decimos por lo que nos gustaría oír si estuviéramos en la piel del otro, y aceptando siempre sus puntos de vista".
No debemos tomar una actitud cerrada ante las ideas de los demás, puesto que en este aspecto serpia difícil llegar a una conclusión o poder descifrar quien tendría la mayor parte de la razón.
13.- Muestre simpatía por las ideas y deseos de la otra persona. Frase mágica que sirva para detener las discusiones para eliminar malos sentimientos, crear buena voluntad y hacer que se lo escuche atentamente: “Yo no lo puedo culpar por sentirse como se siente. Si yo estuviera en su lugar, no hay duda de que me sentiría de la misma manera." La especie humana ansia universalmente la simpatía.
Considero que es por esta actitud que persona mala onda pueden disfrazarlo, ya que al tomar este puto a su favor la mayoría de las personas los considera agradables, por el simple de hecho de tener la capacidad de simpatizar con las personas.
14.- Apele a los motivos más nobles. Por lo común la gente tiene dos razones para hacer una cosa: una razón que parece buena y digna, y la otra, la verdadera razón. A fin de modificar a la gente apelemos a sus motivos más nobles.

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